domingo, 17 de julio de 2016

Victoria a lo Pirro de Erdogan, cuyo régimen continúa jaqueado y en crisis debido a la Revolución y la derrota de su política de reconstrucción del Imperio Otomano

Por Juan Giglio


El intento fallido de golpe en Turquía fortaleció coyunturalmente al oficialismo, cuyos dirigentes aprovecharon las circunstancias para avanzar en la “depuración” de las FF.AA. y la justicia, consolidando de esa manera su política de islamización del conjunto de las instituciones.  Esta línea es coherente y consecuente con la estrategia del partido del gobierno, el AKP, de jugarse a aplastar a los sectores que se oponen a la modificación del actual régimen parlamentarista, para convertirlo en presidencialista y otorgarles plenos poderes al “Sultán” Erdogan.
Un adelanto macabro de esta política consistió la quita de los fueros a cientos de diputados opositores, chantajeándolos con causas judiciales para obligarlos a garantizar la mayoría de votos que se necesitan para imponer un cambio constitucional que facilite la modificación institucional.  El fortalecimiento coyuntural de Erdogan se expresa en el intento de cientos de manifestantes del AKP y de otros sectores fascistas -como los “Lobos Grises” del MHP- de avanzar hacia los barrios kurdos y locales del HDP -partido opositor, izquierdista y  pro kurdo- para ejecutar a los “infieles”.
Sin embargo, la manipulación oficialista de los acontecimientos no es más que la demostración de la debilidad y desesperación de quienes están retrocediendo en todos los órdenes, tanto a nivel nacional como en el terreno internacional.  El gobierno turco viene de sufrir un golpe duro en Alemania, donde sus aliados estratégicos se vieron obligados a reconocer el genocidio armenio. Este ha sido un cachetazo que fortalece la tendencia de los gobiernos europeos en el sentido de evitar que Turquía se incorpore como miembro pleno de la UE. (Leer toda la nota)

No hay comentarios:

Publicar un comentario