domingo, 11 de septiembre de 2016

En el Día del Maestro, gritando: ¡La sangre derramada, no será negociada!

Por Juan Carlos Beica

Las primeras dos fotos las saqué -nunca las había publicado- al rato de haber salido del piquete de Arroyito y zafar de la represión policial... la de Poblete, la de Sobisch, la de los asesinos de Carlos Fuentealba. /  Son imágenes de la parte trasera de su coche, un Fiat 147 parecido al que yo usé para llegar a Neuquén durante esos días de furia, permaneciendo allá 40 días junto a mis camaradas de CS.

La tercera es el cartel -como soy letrista, me lo hicieron pintar- que encabezó varias de las marchas contra el ex gobernador de Neuquén quien todavía anda por la vida impune, haciendo negocios y política capitalista. /  Ayer, cuando fui al velorio del Boli Lescano y puteaba por los años que le robó el sistema a este compañerazo, mandándolo a la cárcel por más de 15 años -entre todas las veces que estuvo detenido por luchar- me acordé de nuestro primer encuentro.

Lo conocí en el penal de Ezeiza, porque la "justicia" burguesa lo había procesado -después lo condenó- por el "crimen" de ¡Haber escrachado un local del MPN, el partido del asesino de Carlos Fuentealba, el ex gobernador Sobisch! /  En mi "Día", ya que yo también soy docente, quería recordar a estos dos camaradas, gritando fuerte y convocando a gritar: ¡La sangre derramada no será negociada...!Compañeros Carlos y Boli, hasta el Socialismo!

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