domingo, 4 de septiembre de 2016

Polémica con el PTS y otros: ¿Un Paro Nacional... con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes?

La Marcha Federal, encabezada por personajes como Delía, Boudou, Tomada, Sabatella y compañía, no se propuso organizar el Paro Nacional que le reclamaron desde las columnas, porque, igual que la CGT, no está en su "agenda".
Izquierda Diario del 3 de setiembre -el PTS en internet- decía: “En el acto de Yasky y Micheli, las imágenes de TV mostraron de manera elocuente que la exigencia de un paro nacional es una demanda ampliamente extendida. Muchos trabajadores y jóvenes presentes en la Plaza gritaron “¡paro general!” de manera reiterada, mientras cerraba el acto el segundo de ellos.” / “La “salida” que encontró el dirigente ante los cánticos que surgían desde abajo, fue afirmar que “se inició la cuenta regresiva” hacia el paro nacional, una frase de ocasión que no hace más que poner en evidencia los límites de las dos CTA para convocar a una huelga que paralice el país.”

“Desde la izquierda se sigue planteando la exigencia de un paro nacional activo para el próximo 16 de septiembre, el día en que se realizarán las audiencias públicas por las tarifas de gas, convocadas por el Gobierno luego del fallo de la Corte Suprema. Se hace necesario dejar de lado toda demora y convocar a esta medida de manera urgente.”  /  En primer lugar, una omisión importante: los cánticos no solo reclamaban el “Paro General”, sino también decían “para echarlos ya”, un agregado que no es menor, ya que expresa un sentimiento antigubernamental muy radicalizado que se está extendiendo dentro de la clase trabajadora y el pueblo.

La izquierda debería partir de ese nivel de consciencia, levantando la consigna de la Huelga General que acabe no solo con el ajuste, sino también con el gobierno que lo aplica. Para eso es equivocada la posición del PTS, que pone el acento en la exigencia del Paro Nacional y no en ayudar a desarrollar las condiciones para construir, desde las bases, el Argentinazo que reclaman las circunstancias. /  No está mal presionar a la burocracia, pero no puede ser el centro de la política revolucionaria, ya que los burócratas son -hoy por hoy- el principal sostén del gobierno. Por lo tanto, lo que hay que jerarquizar son las asambleas de base, las autoconvocatorias y las coordinaroras para pasarlos por encima.

Con su apoyo a Macri, los dirigentes traidores están dejando un vacío político y sindical inédito, que la izquierda y demás organizaciones combativas podrían ocupar -si se lo proponen-postulándose con mucha audacia como alternativa de dirección de la resistencia contra el ajuste. / En función de esto se podría convocar a un Congreso de Luchadores que resuelva un Plan de Lucha, con paros parciales, bloqueos de terminales y parques industriales, etc., que aunque no paralice el país como un paro de la CGT, tendría un gran éxito debido a la enorme bronca de las bases, que están esperando que las convoquen a pelear en serio. /  En ese sentido, la vieja consigna que más tiene que ver con la actualidad es aquella que decía: ¡Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes!  

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