domingo, 2 de octubre de 2016

La Asamblea Constituyente, una salida democrática para la crisis

Por Juan Giglio

Desde 1982 hemos votado infinidad de veces. Esto no deja de ser positivo si se lo compara con lo sucedido durante los años negros de la dictadura militar, que pisoteó todas las libertades democráticas. Sin embargo, el voto se ha transformado en el método elegido por los representantes de los monopolios para perpetuarse en el poder, manteniendo y profundizando las injusticias sociales que defendían los milicos. /  Hasta ahora los trabajadores y el pueblo vienen participando en las elecciones, aunque cada vez con menos expectativas en las soluciones que puedan venir de este mecanismo. 

Por eso, en los hechos, han comenzado a construir otro tipo de democracia, mucho más participativa y “directa”: las asambleas populares que, luego del Argentinazo, continuaron desarrollándose en los barrios y pueblos más alejados del país, como Gualeyguaychú, Famatina o Andalgalá, cada vez que los de abajo necesitaron debatir y organizarse para defender sus derechos. /  Este tipo de democracia se expresa en los conflictos obreros, donde las bases, que cada vez odian más a la burocracia sindical y sus métodos, empujan las asambleas de fábrica, escuela, oficina o empresa, como las que tuvieron lugar en las luchas de Cresta Roja, la 60, aceiteros, docentes y decenas de gremios a lo largo y a lo ancho del país. (Leer toda)

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