domingo, 16 de octubre de 2016

Madre... por suerte hay muchas

En Kobane, la ciudad heroica, junto a madres luchadoras y militantes internacionalistas durante marzo de 2015.
Por Juan Carlos Beica

Madre... por suerte, hay muchas En este "día" de la Madre me vienen a la memoria las imágenes más entrañables de mi vieja -que hace años que se fue a algún lugar-, mi hija -que es una madre militante- y, obviamente, la mamá de mi hija, que a su manera continúa peleando... También me retumban en la cabeza las caras y las siluetas de esas viejas que supe conocer allá, muy lejos, en los campos de refugiados de Cinar y Suruc, en el Kurdistán turco -Bakur para la mayoría de sus habitantes- ¡Madres luchadoras como las que no hay! 

Viejas, que como las nuestras, las "de la Plaza", son un ejemplo monumental del mejor amor materno, el que las empujó a pelear y a pelear como pocas: algunas portando sus emblemáticos trapos "blancos" en la cabeza dando vueltas a una pirámide que se hizo, gracias a ellas, universal. Las otras, con pañuelos más llamativos, porque son de múltiples colores, cargando al hombro ese otro símbolo del amor y de su lucha por la memoria: esas viejas aunque todavía muy eficientes kalashnikovs con las que miles de mujeres aterrorizan a los peores representantes del patriarcado.

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